COVID-19 y pobreza de las poblaciones vulnerables

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Estamos en una situación sin precedentes donde no todo el trabajo se puede realizar desde la casa: un análisis de los efectos de la pandemia en las poblaciones más vulnerables.

En medio de la crisis generada por la pandemia del COVID-19 cobran mucha relevancia las exploraciones sobre los efectos sobre la pobreza y cómo las ayudas propuestas por el Gobierno de Colombia y otros países en el mundo pueden ayudar a los más vulnerables. Andrés Ham, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, es economista y doctor en Economía Aplicada, y parte de su agenda de investigación ha estado centrada en pobreza y mercados laborales, por lo que nos presenta un análisis de cómo la crisis puede afectar los niveles de pobreza en el mundo.

Ham señala que la pobreza viene en caída desde los noventa. De hecho, algunos estudios hablaban de haber casi ganado la lucha para derrotarla, porque las tasas habían caído, más o menos, 50 % a nivel mundial desde 1990. Sin embargo, durante esta coyuntura, muchas más personas han caído bajo la línea de la pobreza o han aumentado su riesgo de volver a entrar en situación de pobreza.

Hay grupos poblacionales que son mucho más vulnerables, como aquellos que ya estaban en condición de pobreza (sea calculada por ingresos o multidimensional) y que, probablemente, vayan a verse muy afectados por la emergencia generada por la pandemia. También son vulnerables aquellos que en condiciones normales no serían pobres bajo ninguna de esas dos mediciones, pero al estar en casa sin poder salir para conseguir su sustento diario se quedan sin ningún ingreso. “Personas justo arriba de los umbrales de pobreza que han perdido su empleo o fuente de ingreso son mucho más vulnerables a los efectos económicos de la COVID-19, porque sin ese ingreso caen debajo de los umbrales” comenta Ham.

Como respuesta al problema, todos los países del mundo están implementando planes de acción social. Por ejemplo, 190 países tienen 197 programas en marcha para minimizar el impacto negativo, en términos de ingresos, que la crisis está generando. La mayoría de propuestas entregan subsidios, especialmente transferencias monetarias, sean condicionadas o no, con el fin de dar un alivio a los hogares en términos de ingresos. Algunos países están implementado la renta básica universal y programas sobre cuidado de niños y pensiones sociales, ya que son algunas de las poblaciones más afectadas en medio de la pandemia. Por otro lado, otros países no entregan dinero, sino alimentos y subsidios al empleo.

Ham plantea una pregunta: ¿durante cuánto tiempo los gobiernos van a dar estas ayudas? Aunque varía mucho en el mundo, se contempla que los subsidios se entregarán, inicialmente, por tres meses, aún no es claro cuánto tiempo durará la crisis de la pandemia, ni cuánto seguirán los aislamientos, por lo que varios de estos programas tendrían que extenderse y sus costos económicos deberán ser asumidos por los respectivos gobiernos.

Por otro lado, resalta el trabajo de Ingreso Solidario implementado en Colombia, porque en poco tiempo benefició a más de un millón de familias, utilizando un proceso que se está intentando replicar en otros países de la región.

El Sisbén es uno de los grandes logros de en la recolección de datos de los últimos 20 años en Colombia. Su base de datos contiene personas que tienen una prioridad más alta, que permite extender ayudas a quienes en condiciones normales no las recibirían. Actualmente los beneficiarios de programas como Familias en Acción, Colombia Mayor o Jóvenes en Acción no aplican para recibir las ayudas de Ingreso Solidario.

“Ingreso Solidario llegó a más de un millón de hogares en muy poco tiempo. Esto se logró gracias a la buena calidad información que se ha ido recogiendo desde hace bastante tiempo, donde se han identificado a la población más vulnerable del país”.

Según Ham, a futuro, la pandemia supone nuevos retos: ¿cómo ayudar a las personas que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad, pero no están inscritos en el Sisbén, por ejemplo? Es necesario salir a buscar información para tratar de cubrir a gente que bajo condiciones normales no necesitaría ayuda, pero en las circunstancias extraordinarias que estamos viviendo sí la requiere. “Estamos en una situación sin precedentes y no todo el trabajo se puede realizar desde casa, por lo que es necesario brindar ayudas” afirma el académico.

Teniendo en cuenta que no existe certeza sobre cuándo va a terminar la crisis generada por el virus, surgen preguntas difíciles sobre cuánto tiempo deberían brindarse los apoyos y, lo más importante, quién va a financiarlos. Ham también plantea que lo más grave de la pandemia es la excesiva incertidumbre y afirma que las propuestas de solución se plantean de forma reactiva más que proactiva.

Reviva el seminario virtual en el participó Andrés Ham y habló sobre la crisis económica generada por la pandemia aquí