Recomendaciones para abordar los problemas de salud mental de los jóvenes a causa de la pandemia

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Investigadores hacen un llamado a implementar programas de transferencias monetarias para jóvenes y así reducir sus problemas de salud mental y mejorar sus trayectorias de vida.

En un artículo publicado en la prestigiosa revista académica The Lancet Psychiatry, el equipo de investigadores del proyecto de investigación Chances-6, del que hace parte Philipp Hessel de la Escuela de Gobierno, hace una serie de recomendaciones para abordar los problemas de salud mental que pueden estar enfrentando la población entre los 15 y los 24 años por la crisis económica y social generada por la COVID-19.

Chances-6 busca establecer los impactos de los programas de transferencias monetarias, como Jóvenes en Acción y Familias en Acción, en la salud mental de los jóvenes y develar los mecanismos por los que estos programas influyen en sus oportunidades de vida. El estudio, que se desarrolla en seis países de América Latina y África, busca contribuir al diseño de programas de transferencias monetarias con el fin de optimizarlos a largo plazo.

Por lo general, los programas sociales actualmente no tienen como objetivo explícito mejorar la salud mental de los beneficiarios. Sin embargo, estos programas, que se centren en personas que se encuentran en situaciones vulnerables, tienen el potencial para no solo abordar las necesidades más urgentes en torno a la seguridad alimentaria y la supervivencia, sino también para mejorar la salud mental de los beneficiarios.

“Entre 10 % y 20 % de los niños desarrollan problemas de salud mental. Y 70 % de estos se manifiestan durante la adolescencia”.

Los jóvenes son particularmente vulnerables a los impactos de las crisis, como las pandemias. El riesgo es aún mayor entre quienes viven en pobreza, pues tienen más probabilidades de estar expuestos a la violencia, la explotación y el aislamiento social. Además, es probable que pierdan oportunidades de educación y empleo, lo que conduce a una espiral descendente y reduce las oportunidades de vida. En consecuencia, estas experiencias pueden aumentar significativamente el riesgo de sufrir trastornos de salud mental, como depresión o ansiedad.

¿Cómo podrían los programas de transferencias monetarias mejorar la salud mental de los jóvenes?

Aunque hasta ahora no es un objetivo explícito, los programas de transferencias monetarias pueden reducir el suicidio y otras enfermedades de salud mental. Las formas en que los programas logran esas mejoras incluyen una mayor confianza en sí mismos, autoestima y esperanza, así como asistir al colegio y comprar, y hacer cosas que antes no podían permitirse.

Basados​​en las evaluaciones de los programas de transferencias monetarias en epidemias, se recomiendan cambios en las siguientes áreas:

  • Los programas deben dirigirse específicamente a los jóvenes vulnerables con riesgo de padecer enfermedades mentales.
  • Los programas deben explorar la provisión de recursos para apoyar la salud mental y la información no estigmatizante sobre COVID-19. La evidencia de pandemias anteriores y actuales sugiere que la información errónea y el estigma presentan grandes amenazas para el bienestar mental.
  • Fortalecer el acceso a las intervenciones de salud mental, donde los recursos y la infraestructura lo permitan.
  • Se debe considerar la salud mental al tomar decisiones sobre la cantidad, duración y administración de los programas sociales. La incertidumbre sobre si se realizarán los pagos y cuándo tendrá un impacto en el estrés. Esto debe reducirse haciendo los pagos en fechas establecidas y con una comunicación clara sobre los cambios planificados en las transferencias.
  • Las evaluaciones de los programas de transferencias de efectivo deben incluir una evaluación de sus impactos en la salud mental, para que este conocimiento pueda informar nuestra comprensión de la magnitud de estos problemas durante las crisis y la contribución de los programas para abordarlos.