Pensar y liderar: abandonar el complejo de Dios

Cualquier institución pública, cualquier empresa privada o incluso cualquier proyecto particular, por pequeño que sea, necesita de un sólido ejercicio de pensamiento estratégico y de una buena dosis de liderazgo. Pero, ¿Qué se entiende por pensamiento estratégico? ¿Qué se entiende por liderazgo?

En la sesión del Programa de Alto Gobierno (PAG) del 25 de septiembre se trabajaron estas ideas. Camilo Olaya, profesor de la Facultad de Ingeniería, y Maite Careaga, profesora de la Escuela de Gobierno y directora del Centro de Liderazgo Público, sentaron las bases de esta discusión en dos pilares fundamentales: la comprensión de sistemas complejos desde el pensamiento sistémico  y el liderazgo como práctica de adaptación.

Además de la dificultad de determinar causas permanentes  frente a sistemas complejos, establecer respuestas únicas y certeras se hace imposible. Llámese movilidad urbana, desarrollo social, salud o seguridad ciudadana, la cantidad de actores, intereses e interacciones deja como única salida la metodología del ensayo y error. Esto quiere decir que los sistemas complejos no se pueden controlar o predecir, sino liderar.

El liderazgo, ya lejano a la idea de autoridad, supone una capacidad de identificar problemas y comprometer a otros en el ensayo de posibles soluciones. Quien ejerce liderazgo no tiene las respuestas, no puede tener el complejo de Dios. Pero sí motiva al compromiso colectivo y gestiona las incertidumbres y miedos humanos en el proceso.

Vea la charla de Tim Harford en TED: “Ensayo, error y el complejo de Dios”

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