La Maestría en Salud Pública hace un análisis de las propuestas de los candidatos presidenciales en salud pública

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Profesores y estudiantes de la Maestría en Salud Pública de la Universidad compararon las propuestas en temas de salud de Iván Duque, Gustavo Petro, Germán Vargas Lleras, Sergio Fajardo y Humberto de la Calle

Históricamente la discusión en salud pública ha estado fuera del debate en las elecciones presidenciales o se le ha prestado muy poca atención a esta. Con el fin de analizar cómo se aborda esta en la actual contienda electoral, desde la Maestría de Salud Pública de la Universidad de los Andes se hizo un análisis de las propuestas publicadas por seis candidatos a la presidencia, las cuales se extrajeron de los documentos puestos a consideración de los electores en las respectivas páginas en la red y posteriormente se incluyeron en la tabla anexa. Inicialmente se buscó que el análisis llevara a responder tres preguntas: ¿Qué tan pertinente son las propuestas de los candidatos considerando la situación de salud pública en Colombia? ¿Qué tan coherentes resultan entre si las propuestas de los candidatos en salud pública? ¿Qué tan factibles considera son las propuestas en salud pública que hacen los candidatos?

Una primera conclusión del análisis, sin embargo, es que resultó difícil realizar un examen a profundidad de las propuestas específicas en salud pública tomando como referencia las anteriores preguntas, toda vez que el desarrollo de las mismas es limitado en los documentos disponibles para consulta de los electores. En este sentido, de la lectura de estos documentos se evidencia que, tal como ha sido históricamente, gran parte de las propuestas relacionadas con salud se concentran particularmente en la prestación de los servicios de salud tanto en sus aspectos organizacionales o financieros. Algo positivo resaltar es que el tema de la cobertura en salud ya no aparece en la agenda, gracias a los niveles que esta ha alcanzado en el país. En cambio, el abordaje de la corrupción en el sector si fue un asunto común en la mayoría de las propuestas.

Aunque podría ser argumentando que la salud pública incorpora de manera importante las acciones desarrolladas en sectores diferentes al de salud, salvo en el caso de la propuesta de Vivian Morales se hace explicito el uso de un enfoque que, como el de los Determinantes Sociales de la Salud, ayude a articular las acciones de los diversos sectores y la salud de la población. A pesar de la notoriedad global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la posibilidad que estos ofrecen para lograr incorporar la salud pública en la agenda política y el promover la acción intersectorial alrededor de esta, en ninguna de las propuestas se busca vincular estos objetivos al desarrollo de la salud pública en los siguientes cuatro años. Esto resulta preocupante dado que una de las acciones que debería ser prioritaria para el próximo gobierno es revisar lo que en el actual se ha propuesto en un documento CONPES frente al desarrollo y seguimiento de las acciones para cumplir con estos objetivos, pues en lo que tiene que ver con salud pública dicho documento es muy limitado y no se corresponde con varias de las prioridades que en este campo tiene el país.

Una explicación para la ausencia de un abordaje más amplio de la salud pública articulado a los determinantes sociales de la salud y la acción intersectorial y política que este enfoque requiere, es que en las propuestas se privilegia una noción de salud pública como prevención, la cual si bien resulta relevante no reconoce los factores que subyacen a los problemas que se buscan prevenir y tampoco incorpora elementos desde la promoción de la salud, que en esencia si enfatiza en el papel de las políticas públicas, la acción conjunta con otros sectores y la participación de la sociedad civil.

En conclusión, se evidencia en esta primera parte del análisis que existe una gran debilidad frente a vincular la salud pública con referentes conceptuales y prácticos que permitan el abordaje más efectivo y sostenible de los principales problemas de salud pública de la población colombiana.

Un segundo aspecto analizado tiene que ver con la manera en la que se abordaron aspectos relacionados con la estructura que requiere la salud pública en Colombia. Aquí se consideraron aspectos como la definición de lineamientos políticos, la estructura organizacional para el desarrollo de la salud pública y su financiación. Salvo las propuestas de Iván Duque y Gustavo Petro, los otros cuatro candidatos se hicieron mención al menos alguno de estos aspectos. Sin embargo, en general lo aspectos mencionados también resultan muy generales y no siempre es posible valorar en que consiste exactamente la propuesta que realizan.

En este punto se evidencia que, aunque el país tiene vigente un Plan Decenal de Salud Pública que le corresponderá continuar al próximo gobierno y dejar formulado el siguiente, solamente se hace mención a este en la propuesta de Humberto de la Calle y se podría deducir de la propuesta de Germán Vargas. La falta de visualización de este Plan en las propuestas resulta muy grave, pues contar con este es uno de los logros recientes más importantes para la planeación en salud pública en Colombia, y el cual requiere ser fortalecido tanto en su ejecución, seguimiento y evaluación. En esta misma orientación no se evidencia ninguna conexión explicita con las propuestas de salud pública y la implementación del Modelo Integral de Atención en Salud, MIAS.

En lo que tiene que ver con la organización para el desarrollo de la salud pública, en las propuestas de Sergio Fajardo y Germán Vargas se resalta el interés el fortalecer el papel del Estado y en aspectos de rectoría en salud pública, aunque salvo por la mención que hace este último de hacer más relevante la acción de las secretarías departamentales de salud no se precisa la manera en la cual dicho fortalecimiento tendrá lugar. En ninguna de las propuestas se hace mención a la financiación que requiere la salud pública en Colombia ni al recurso humano involucrado en el desarrollo de acciones en este campo, lo que sido un tema totalmente invisibilizado en la discusión pública en el país.

En este punto de la estructura, resulta muy preocupante que no se haga mención a la necesidad de revisar lo concerniente a salud pública en la Ley 715 de 2001, tanto en los aspectos de competencias de los entes territoriales como en la financiación de la misma. Aquí el país necesita una discusión seria y propuestas innovadoras que permitan hacer más eficiente y efectivas las acciones en salud pública, pues claramente hay divergencias entre las capacidades y necesidades de gran parte de las entidades territoriales.

En lo que tiene que ver con aspectos de políticas públicas y programas en salud pública el análisis evidenció todos los candidatos hacen una mención con mayor o menor detalle del abordaje de problemas en salud pública como el embarazo en adolescentes, la mortalidad materna e infantil, las enfermedades no transmisibles y las transmisibles. Sin embargo, en términos de estrategia no hay claridad de cómo se van a abordar estos problemas y en muy pocos casos se concreta cuáles son las metas que específicamente se esperan alcanzar en los próximos cuatro años. En algunos casos que estas se formulan, preocupa que lo propuesto, aunque deseables, no sea realista en el marco de un periodo de gobierno tal como se propone con respecto a la erradicación de la desnutrición infantil por parte de Gustavo Petro.

Llama la atención que temas tan relevante para la salud pública en Colombia en la actualidad, como es el caso de la salud mental no resulta mencionado en ninguna de las propuestas. Varios temas de relevancia para la salud pública en Colombia no son mencionados tales como lo que tiene que ver con la salud mental y los incidentes viales. Tampoco se evidencia un compromiso político frente a preservar las ganancias que se han tenido en impuestos como en el caso del incremento al impuesto al cigarrillo, ni tampoco la extensión de este tipo de impuestos a otros productos como los de las bebidas azucaradas, no obstante la abundante evidencia científica que los respalda y ante el hecho que impuestos como estos, junto a otras medidas con suficiente respaldo científico, deben ser consideradas si se quiere abordar el problema de las enfermedades no transmisibles como primera causa de muerte en el país.

Un asunto no menos preocupante desde la perspectiva de salud pública hay una falta de compromiso explícito por reducir las inequidades que el país ya tiene documentadas en este campo. La no inclusión de la perspectiva de equidad en los programas de gobierno se podría explicar en parte por la ausencia de una perspectiva más amplía de la salud pública, tal como se ha indicado previamente, y desconoce los llamados nacionales e internacionales frente a priorizar la reducción de estas inequidades, lo que necesita de políticas públicas y otros tipos de intervenciones efectivas que involucren diferentes sectores del gobierno y la sociedad.

Se espera que este análisis sirva como un insumo para el debate y el análisis y de esta forma ayude a replantear la agenda política de los aspirantes a la presidencia de Colombia, de quienes se espera pongan la salud pública como una prioridad de la que depende no solo la salud y el bienestar de la población colombiana, sino el desarrollo social y económico sostenible del país.